jueves, 16 de septiembre de 2021

EMOCIONES NEGATIVAS Y ESTRÉS

Emociones negativas y estrés

Las emociones negativas, las frustraciones y las contrariedades forman parte de la vida y son un elemento fundamental del proceso educativo

Niño con estrés

El estrés es una convención que engloba una amplia variedad de síntomas, signos y emociones que ejercen tensión sobre las estructuras mentales y biofísicas de las personas.

La percepción de emociones negativas, indeseadas o realmente agresivas, naturalmente causa tensiones que van a manifestarse en la vida de relación y también en la función básica del organismo.

¿Es normal el estrés en los niños?

Cuando se observa a los niños, desde el momento de nacimiento se pueden apreciar respuestas al estrés. El primer llanto, cuya función principal es abrir los pulmones para iniciar la respiración, se registra como una respuesta al estrés, al propio estrés de llegar a la vida. Durante las primeras etapas de la vida, el llanto es la expresión emocional más común de la respuesta a factores estresantes indeseados.

Abrazar y acunar al niño, darle un chupete, ponerle al pecho o cantarle una nana, es la respuesta aliviadora común cuando un niño llora. Se trata de paliar el estrés cualquiera que haya sido la contrariedad que lo haya motivado. El estrés es percibido como sufrimiento y debe mitigarse.

Sin embargo, de esa respuesta natural, en nuestra sociedad se ha progresado hacia la creación alrededor del niño de un universo absolutamente protegido y protector que le evite el más mínimo sufrimiento, real o percibido. Y al mismo tiempo, los adultos, las madres y los padres, se estresan terriblemente si les parece que su hijo está padeciendo algo que le obligue a llorar.

Nos estamos refiriendo a situaciones que puedan generar estrés de forma aguda, momentánea. Otra consideración merecería el padecimiento durante largo tiempo de contrariedades o agresiones. Y, además, sólo nos referimos al estrés que genera la vida normal, dejando para otra ocasión situaciones como el síndrome de estrés postraumático de los accidentes, agresiones o catástrofes.

Padres y pediatras deben entender que las emociones de carácter negativo, las frustraciones y las contrariedades son parte natural de la vida. Toda ella está llena de circunstancias y situaciones que uno quisiera evitar pero que naturalmente suceden y a menudo son inevitables.

Tanto más aún cuando a veces es necesario provocar esas emociones negativas en el proceso natural de la educación, como sucede cuando marcamos límites a la actividad o los deseos del niño. En la educación, que es un sistema de modificación de la conducta, más veces que al contrario, hay que decir que no. Que no a la actividad espontánea, que no a las peticiones, a los intereses momentáneos o los deseos inmoderados. “Niño: eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca…” dice Serrat(link is external) en una de sus canciones.

Obviamente esas limitaciones pueden provocar frustración y, con ello, estrés.

Bienvenido sea, pues. Porque generar una cierta tensión concede valor a la propuesta, provoca una respuesta que puede reconducirse y, en cualquier caso, contribuye a la experiencia, elemento fundamental de la educación.

Podemos relajarnos y entender que las frustraciones habituales de la vida, aunque generen estrés, no van a acompañarse de “traumas” que alteren la personalidad del niño en el futuro. La ausencia de límites, la gratificación acolchada continua, puede ser peor cuando diluye el desarrollo de la personalidad en un mundo amplio y vacío.


Artículo elaborado por la Sociedad de Psiquiatría infantil de la Asociación Española de Pediatría.



 

lunes, 31 de mayo de 2021

13 IDEAS PARA PASARLO BIEN CON NUESTROS HIJOS/AS EN VERANO

 







👦Las manualidades siempre son una opción a tener en cuenta para disfrutar en vacaciones. Manualidades sencillas y sobre todo divertidas que se pueden hacer en una tarde. 

👧Los museos también son una opción como plan contra el calor y el aburrimiento, en alguna ocasión hemos hablado también de cómo conseguir aficionar a los niños al arte precisamente para hacer más apetecibles las visitas a los museos. 

👶A veces recuperar el espíritu infantil puede ser el secreto, ver los días como los ven los niños y hacer muchas de esas cosas divertidas que hacíamos cuando éramos como nuestros hijos, de su edad y con sus ganas de pasarlo bien en todo momento. 

👦¿Habéis jugado alguna vez a las películas? Hacer mímica con nuestros hijos hasta que adivinen entre todos el título de la película elegida. Puede ser una tarde de lo más divertida. 

👧Los juegos de mesa siempre son una opción de éxito y hay muchas opciones para elegir. Unas veces podemos elegir los adultos y otras veces elegirán los niños, la cuestión es divertirnos juntos. 

👶No es necesario demonizar nada y podemos jugar juntos también a la consola, hay juegos de karaoke, juegos para bailar, podemos practicar deportes o incluso podemos jugar al tradicional monopoly pero a través de la televisión. Sí, es igual de divertido que en el tablero tradicional.

👦Salir a jugar fuera, a la calle, a un parque. Salir juntos a jugar y jugar con ellos formando equipo, compartiendo tiempo y juegos. Salir al exterior un día que no apriete demasiado el calor, un día que llueva, por ejemplo o jugar en la playa, donde estemos de vacaciones pero jugar juntos. 

👧Sí, leer también es un plan genial contra el aburrimiento. Un rincón de lectura en el que todos compartamos un rato leyendo, cada tarde o incluso sesiones de lectura ¿por qué siempre tenemos que ser los adultos los que les leamos a ellos?¿por qué no leen ellos en voz alta si ya saben o están aprendiendo a leer? seguro que les encanta la idea de tenernos como auditorio. 

👶Y de vez en cuando parar un poco y ver una serie de dibujos o algo que nos pueda apetecer a todos, tenemos opciones estupendas para llevarnos “la televisión” donde más nos apetezca gracias a la tablet o incluso al móvil y a las plataformas que a través de internet nos ofrecen contenidos adecuados para los más pequeños de la casa. 

👦Sí, claro ¡el cine! Los estrenos se van sucediendo en verano desde hace semanas y lo que queda por llegar a las salas no es poco. Salir de casa para pasar la tarde en una cómoda sala de cine o en alguno de los nuevos autocines que se están abriendo en algunas ciudades o incluso en los más tradicionales cines de verano, es un plan que no debemos dejar pasar. 

👧Cuando no apetece salir de casa por la razón que sea pero lo de ver una buena película juntos está en lo más alto de nuestra lista de ideas contra el aburrimiento, tenemos la opción de ver alguna de las muchas películas que hemos traído a este mismo blog. Clásicos, animación, películas divertidas para toda la familia ¿y si después nos organizamos un cine fórum en el que cada uno cuente lo que más le ha gustado de la peli? 

👶Hay cocineros que dicen con mucha razón que la cocina es como un laboratorio, podemos decidir que la comida o la cena la preparamos juntos o un día la pueden preparar los niños solos, bajo nuestra tutela y vigilancia si son aún un poco pequeños. Los pequeños cocineros seguro que se divierten, se entretienen y además aprenden más de lo que imaginan. 

👦Cuando los niños han crecido un poco y nos ven que al salir de casa hacemos fotos con el móvil o con la cámara, suelen querer emularnos ellos también ¿por qué no enseñarles en casa? Podemos organizar un divertido photocall un día en el que aprendan unas nociones básicas de fotografía y evitar así que haya alguien que salga menos en las fotos cuando estemos de vacaciones, por ejemplo.

miércoles, 5 de mayo de 2021

POR QUÉ NO DEBES OBLIGAR A TU HIJO/A A DAR BESOS

Forzar a los menores a tener contacto físico al saludar provoca situaciones de ansiedad en los más pequeños

dar besos 

      La escena es de sobra conocida por todos aquellos que conviven con un niño: dos adultos y un menor se encuentran en la calle y, tras los pertinentes saludos por parte de los más mayores, el pequeño se niega a dar un beso para saludar. “Juanito, venga, dale un beso a Pedro, no seas malo”, dice el padre o madre del niño, quien finalmente acepta al verse coaccionado. A partir de ahí, las reacciones del menor pueden ser diversas: desde limpiarse el beso que le acaban de dar, hasta esconderse detrás de las piernas de su progenitor avergonzado por haber hecho algo que no quería.

     A pesar de que este gesto es percibido por los mayores como una convención social más, obligar a los menores a saludar de acuerdo con estos cánones establecidos puede mandar un mensaje dañino. “Si obligamos a un niño a dar un beso puede asociar que siempre tiene que hacer lo que le digan los adultos, dando lugar a que el niño no sepa diferenciar el tipo de beso o de abrazo que le están dando”, asegura Teresa Arias, escritora del libro El secreto de Blef, bésame si quieres quiero. A través de la historia de Blef Arias trata de explicar, tanto a padres como a hijos, que dar besos a los demás es algo muy personal que solo debe hacerse si realmente se quiere y no porque esté bien visto, o porque tenga que ser así.

    “Al obligar a los niños a saludar a un adulto que no conocen o a alguien que conocen, pero al que en ese momento no quieren dar un beso, les estamos exponiendo a que tengan un menor control sobre su cuerpo ante posibles abusos”, apunta la psicóloga Macarena Chía del instituto Galene. En este punto la psicóloga y psicoterapeuta Alicia Gadea, del centro sanitario Lagasca en Madrid, añade: “Si las principales figuras de apego obligan al menor a entrar en contacto con otra persona de una manera en la que el niño no quiere. Este puede llegar a pensar que hay algo que no está haciendo bien, o incluso que él no está bien, llegando a la conclusión de que se relaciona mal o no sabe relacionarse con los demás”.

    Sin embargo, a nadie se le escapa que, los padres, lejos de querer poner a los niños en peligro o hacerles sentir mal, apremian a sus vástagos porque ellos también se ven presionados por el qué dirán y si pensarán que su hijo es un maleducado por no querer saludar. Gadea explica que a los adultos les resulta difícil comprender esta angustia porque para ellos el contacto físico con los otros no supone un problema ni una amenaza. Pero a los niños, bien sea porque son más retraídos o por vergüenza, estas situaciones pueden provocarles un doble malestar: por la situación en la que se encuentran y por saber que van a ser criticados por sus padres al no reaccionar como se espera de ellos. Por ello, Gadea apunta que es necesario conocer a nuestros hijos y respetar sus tiempos de vinculación con los demás.

   Pero, ¿cómo pueden solucionar los padres ese primer momento en el que el niño se niega a dar dos besos para saludar? Ante estas situaciones Chía y Arias aconsejan a los padres que lo mejor es ofrecer alternativas a los besos con las que los pequeños se sientan más cómodos. “Chocar la mano es una buena opción en estos casos. Implica menos contacto con la otra persona y por parte del niño puede verse como un gesto más divertido”, apunta Chía. Arias coincide con ella: “Ese choque de manos es más fácil para ellos. Además, que lo verán como una imitación de los gestos de los mayores”.

    Sin embargo, en ocasiones los niños se niegan a saludar, incluso con esas alternativas encima de la mesa. En esos momentos, asegura Chía, lo mejor es dejar que el niño no salude, ya que es la única manera de que no se sienta incómodo, y los padres tendrán que explicar al otro adulto lo que sucede. Una simple frase como: “Mira es que hoy Manolito no quiere darte un beso, igual dentro de un rato te lo quiere dar”, es para ella una buena manera de normalizar la situación y hacer ver al pequeño que sus padres respaldan su decisión. Según explica Chía, de esta manera, estamos dejando en manos de los niños la decisión y les estamos enseñando que no siempre tienen que complacer a todo el mundo, una valiosa lección para su desarrollo como adultos.

 

martes, 2 de marzo de 2021

EL LENGUAJE EN EL NIÑO/A

 


Lenguaje en el niño/a


Primeras palabras

El lenguaje es la forma de comunicación con los demás. Ya desde que es un bebé, el niño se puede comunicar antes de decir palabras. El habla es la expresión verbal de la comunicación. Los niños aprenden a comunicarse desde los primeros días y, de forma progresiva, van desarrollando el habla.

El aprendizaje del habla despierta mucho interés en los padres y es uno de los aspectos del desarrollo que se supervisan en los exámenes de salud, durante la primera infancia.

¿Qué influye en el desarrollo del lenguaje?

En el desarrollo del lenguaje del niño influyen factores como la herencia, la familia, el ambiente en el que se desarrolla y la escolarización.

¿Qué es lo normal?

En los primeros años, los niños desarrollan el lenguaje junto con otros aspectos del desarrollo. Evolucionan de diferente manera, pero en general son capaces de hacer ciertas cosas a determinadas edades:

Durante el primer año

El niño se sobresalta ante los ruidos, busca la fuente de los sonidos y emite sus propios sonidos en forma de balbuceos y arrullos (vocalizaciones A-E). Cuando crece, por lo general a los 9 meses, es capaz de unir sonidos y decir palabras como mamá o papá, aunque no entienda el significado.

Entre los 12 y 15 meses

Aumenta el balbuceo utilizando más sonidos, imita algunos sonidos y palabras y dice una o más palabras. Es capaz de entender órdenes sencillas.

De los 18 a los 24 meses

Hacia los dos años tiene un vocabulario de entre 20 y 50 palabras,  comienza a combinar palabras y es capaz de señalar partes de su cuerpo y objetos habituales, así como de seguir instrucciones de dos pasos (coge el juguete y dámelo).

De 2 a 3 años

Aumenta el número de palabras, dice frases de tres a cinco palabras.

Aumenta la comprensión (entiende lo que es encima de la mesa y debajo), comprende algunos verbos y se puede entender gran parte de su habla.

¿Cuándo hay un retraso?

El retraso del habla y el lenguaje es el retraso del desarrollo más frecuente. Alrededor de uno de cada cinco niños aprende a hablar más tarde que otros niños de su edad. A veces es difícil diferenciar entre lo que es normal y tan solo se trata de inmadurez en el desarrollo, de aquello que es un problema y por lo tanto precisa ser valorado por un especialista.

Cuando se habla de que un niño tiene un retraso del habla es porque su forma de hablar es peor, de forma significativa, que la de los niños de su misma edad. Un niño puede tener retraso del habla y posteriormente desarrollar el habla de forma más lenta. O puede ocurrir que el retraso del habla sea un síntoma más de otros problemas del desarrollo que se asocian con retraso del habla.

Los niños con retraso del habla precisan ser diagnosticados y tratados de forma temprana.

¿Cuándo hay que preocuparse por el lenguaje de un niño?

  • En el menor de un año:
    • Si no responde a los sonidos o no vocaliza
  • Entre uno y dos años:
    • No utiliza gestos o señala con el dedo, o no dice adiós a los 12 meses.
    • Prefiere gestos a vocalizar para comunicarse a los 18 meses.
    • No imita sonidos a los 18 meses.
    • Tiene dificultad para entender peticiones sencillas.
  • A los dos años:
    • No es capaz de decir palabras o frases.
    • Repite sonidos o palabras, pero no utiliza el lenguaje para comunicarse.
    • No es capaz de entender indicaciones sencillas.
    • Tiene una voz extraña.
    • Es más difícil entenderle que a otros niños de su edad.

Causas de retraso del habla y el lenguaje

Hay muchas causas.

Un niño puede tener un desarrollo normal, pero no hablar. Esto  a veces es debido a alteraciones de la boca, la lengua o el paladar.

En ocasiones, el retraso del lenguaje puede ser el signo de otro problema más importante como la pérdida de audición, retrasos del desarrollo en otras áreas o incluso un trastorno del espectro autista.

Problemas de la audición. Un niño que tiene problemas para oír, tiene problemas para comprender, imitar y utilizar el lenguaje.

Cuando el niño habla mal y emplea poco vocabulario, pero el resto de su desarrollo, tanto mental como de los sentidos, es normal, se trata de un retraso simple del habla. Los retrasos simples del habla son, por lo general, temporales. Habitualmente son de causa hereditaria y madurativa.

El retraso del lenguaje en los niños pequeños a veces es señal de un problema de aprendizaje, que se manifestará como dificultades al comienzo de la lectoescritura. Es el llamado retraso global del lenguaje.

¿Qué se puede hacer?

Si un niño tiene un retraso del lenguaje se debe solicitar que sea estudiado por  un especialista.

El especialista en lenguaje valorará el lenguaje del niño y el habla. Para hacerlo se pueden utilizar escalas y tests que midan el lenguaje del niño y lo que se considera normal.

También hay que evaluar:

  • Lo que el niño comprende (a esto se denomina lenguaje receptivo).
  • Lo que el niño dice (lenguaje expresivo).
  • Cómo interacciona para comunicarse: señalar, gestos, etc.
  • Los sonidos que emite y la claridad del habla.
  • El desarrollo de la boca: boca, lengua y paladar.

La primera persona a quien acuden las familias es al pediatra. Ante la sospecha de alteración del lenguaje los niños son valorados por el médico especialista en foniatría, que es el profesional encargado de los trastornos del lenguaje, habla, voz y audición.

¿Qué pueden hacer los padres?

El desarrollo del habla depende, entre otros aspectos, del entorno.

La estimulación sensorial, especialmente la auditiva, es muy importante para que el niño aprenda.

Algunas recomendaciones para la familia:

  • Dedicar tiempo a estar con el niño y comunicarse con él.  Con canciones, cuentos, juegos y todo aquello que pueda aumentar su biblioteca de palabras. De esta manera el niño puede desarrollar el oído, por donde entran y “caminan” las palabras.
  • Dirigirse al niño hablándole en un lenguaje correcto, tanto en la articulación de las palabras como en el uso del vocabulario. Hacerlo de forma lenta, precisa y directa. El niño imita y copia lo que escucha.
  • Utilizar la vida diaria para hablarle. Aprovechar que se va a la compra o cuando está en casa, contarle las cosas que se van viendo, señalar objetos.
  • Es importante darle tiempo para que se exprese y cuente sin prisas. Que él sienta que le escuchamos y que queremos compartir su lenguaje.
  • Leerle cuentos es muy conveniente, comenzando cuando es un bebé.

En niños con dificultades del habla, la comunicación en varios idiomas puede ser perjudicial. El bilingüismo normalmente no es el responsable de los retrasos, pero tampoco ayuda a perfeccionar la capacidad expresiva.

Si existe un problema del lenguaje, habla, audición o del desarrollo, la intervención temprana es necesaria para ayudar al niño. Los padres pueden aprender qué es lo que le ocurre y cómo ayudarle.


REGALOS DE NAVIDAD: CÓMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A VALORARLOS

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